Una plaga de conejos invade la zona sureste de Madrid

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El conejo es una de las especies de mamíferos que mayores tasas de reproducción tiene y es por esa razón que en los entornos urbanizados y cultivados lejos de depredadores naturales, puede llegar a producirse una superpoblación que afectará a la vida vegetal de la zona.

Precisamente esto está ocurriendo en Madrid, es frecuente ver conejos atravesando carreteras y en los caminos de las zonas de extrarradio de la capital, afectando principalmente a la zona sur y sureste de la comunidad donde se hace necesario un programa de control de plagas. En poblaciones como Getafe llevan años denunciando la superpoblación de este mamífero pues está ocasionando pérdidas económicas considerables a los agricultores de la zona.

Uno de los cultivos más afectados es la cebada, estos lagomorfos pueden llegar a comerse hasta el setenta y cinco por ciento de los cultivos, unos 500 000 kilos de cereal. Tan solo en 2017 se comieron 180 de las 220 hectáreas cultivadas, lo que supone una pérdida económica enorme y afecta a los precios que el cereal puede alcanzar en la Comunidad de Madrid.

Pero ¿por qué se produce la superpoblación?

Todos conocemos el problema que tiene Australia desde principios del siglo XX con los conejos, comenzó con unas pocas parejas de conejos europeos introducidos en una finca para ser cazados y terminó el siglo siendo una plaga capaz de dañar cultivos y la vegetación propia de esta zona afectando a la desertización y a otras especies animales.

El conejo es un mamífero con una gran capacidad de reproducción. Este animal es fértil todo el año, es decir, puede tener una camada en cualquier momento y, además, una hebra comienza su periodo reproductivo a las diez semanas de vida. La gestación de un conejo dura unos 30 días y las camadas pueden constar de entre 4 y 12 gazapos. El resultado de esto es que la población aumenta rápidamente.

Cerca de las ciudades y las grandes infraestructuras, como las vías de tren o las carreteras, es donde se centran los planes de control ya que es aquí donde los conejos han encontrado un lugar perfecto para cavar sus madrigueras. Lejos de sus depredadores naturales pueden crear sus madrigueras y crecer descontroladamente como hasta ahora.

Soluciones para el control de la población

En un intento de solucionar esta superpoblación de conejos la Comunidad y los Ayuntamientos han otorgado licencias aprobadas por la Conserjería de Medio Ambiente para cazar a estos animales. Esta medida no es del todo bien recibida por los ecologistas de la zona pues uno de los métodos de caza de este animal es mediante hurones, un gran depredador y una de las formas más agresivas de captura de este animal.

Las madrigueras de los conejos tienen dos salidas, la caza con hurón consiste en introducir al animal en la madriguera para empujar a los conejos hasta la otra salida que es cerrada con una red, de manera que los conejos quedan atrapados en ella vivos pero no siempre en las mejores condiciones.

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