Todo sobre los embargos que salen a subasta

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Las administraciones públicas subastan los bienes que previamente han embargado para cobrar la deuda pendiente que hayan contraído con ellas empresas y particulares, o bien por la venta de patrimonio. Las subastas pueden ser de la Tesorería General de la Seguridad Social, de la Agencia Tributaria, Juzgados, y cualquier administración pública bien sea central, autonómica, provincial o local.

La fase de subasta llega cuando ya se han agotado todas las vías administrativas y la deuda queda pendiente de saldar. Participar en las subastas de embargos es sencillo, lo que es más complicado es realizar una selección de los bienes embargados que nos interesan, puesto que hay que leer bien la letra pequeña.

¿Cómo pujar en una subasta de bienes embargados?

Todas las administraciones públicas tienen la obligación de dar a conocer los detalles de la subasta y lo hacen por distintas vías. Requiere mucho trabajo y esfuerzo estar pendiente de cada una de las convocatorias que realizan las administraciones, por eso existen empresas que, a través de páginas web, ofrecen toda la información que podamos necesitar.

Estas páginas web son muy prácticas, porque han realizado toda una selección de las subastas de bienes muebles e inmuebles más interesantes. En ellas, podemos realizar la búsqueda según nuestros propios intereses y en las áreas geográficas que más nos convenga participar. De esta manera, podremos buscar el bien que nos interesa, conocer el organismo que hace la convocatoria, los requisitos para pujar y la fecha y la hora exacta en la que se celebrará.

Cuestiones a tener en cuenta sobre los bienes embargados

Hay que tener claro que todos podemos participar en una subasta pública, bien en nombre propio o como representante. Los únicos que no lo pueden hacer son las personas implicadas en el procedimiento, como puedan ser los funcionarios de la administración que la convoca.

1. Antes de ir a una subasta, averigüe información sobre el bien y su estado: Las administraciones no se hacen responsables del estado de los bienes que salen a subasta. Si compramos un coche, pero no funciona, habremos tirado el dinero, pero no podremos reclamarle a nadie. Antes tenemos que cerciorarnos sobre el estado. Y lo mismo si se trata de un bien inmueble, tal vez los propietarios no nos den acceso, pero sí que podemos verlo por fuera y hacernos una idea.

2. Comprobar las cargas: En el caso de los vehículos, es interesante acudir a la Jefatura de Tráfico para comprobar si están libres de cargas, como multas o impuestos sin pagar, puesto que si son anteriores al embargo, tendrá que asumir el pago el nuevo dueño. En el caso de las casas, es interesante pedir una nota simple en el Registro de la Propiedad por si el bien tiene cargas preferentes anteriores al embargo, como puede ser la hipoteca. El beneficiario de la subasta tendrá que hacer frente a este pago también.

3. Pujar en subastas en las que los bienes adquiridos sean de pleno dominio: si participamos en procesos en los que hay algún proindiviso, usufructo o nuda propiedad, no podremos tener la plena disposición del bien por el que hemos pujado.

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