Técnicas novedosas para dejar de fumar

dejar de fumar sin engordar

Que fumar es malo para tu salud no es ningún secreto. El tabaco también es malo para tu bolsillo, para tu imagen e incluso para tu estética. Una persona que huele a tabaco no es atractiva. Una casa que huele a tabaco no es agradable ni mucho menos saludable. Un negocio que huele a tabaco puede provocar la incomodidad y hasta el rechazo de clientes.

Fumar, además de provocar cientos de enfermedades, también estropea tu piel, te deshidrata y acelera tu envejecimiento. Por esta, y por otras muchas razones, hay millones de personas en el mundo que se pasan media vida planteándose que deben dejar de fumar. Sin embargo, las cifras no son altas cuando preguntas cuántas de ellas se han propuesto en serio esta meta.

Algunas de ellas han probado métodos ineficaces y han fracasado en el intento. Hay otras que ni siquiera eso, porque existen muchos mitos en torno al tabaco. Uno de ellos es que al dejar de fumar engordas. Nosotros hoy te traemos una buena noticia: dejar de fumar sin engordar es posible.

¿Dejar de fumar engorda?

Una de las mayores preocupaciones de las personas que deciden dejar de fumar es su temor a engordar. Sin embargo, no hay evidencias científicas que relacionen el consumo de tabaco con el aumento o pérdida de peso. Fumar tiene tantas consecuencias negativas para la salud y abandonar el vicio supone un ahorro tan grande para el bolsillo, que bien merece la pena el esfuerzo.

La razón de que haya personas que han engordado al dejar el tabaco no es el cigarrillo en sí, sino la ansiedad que experimentan cuando están en esa fase de “desintoxicación”. Acostumbrados a tener constantemente algo en sus manos y en su boca, hay muchos fumadores que sustituyen el cigarro por golosinas o por comida. De ahí que aumenten su peso.

Técnicas innovadoras y efectivas para dejar de fumar

El único efecto negativo que experimenta un fumador cuando le falta su cigarrillo es la ansiedad. Es necesario superarla. Nadie necesita del tabaco para vivir. Nuestro cuerpo y nuestra mente deben habituarse a abandonar semejante y pésimo hábito. Son la ansiedad y el nerviosismo los factores que debemos abordar para garantizar el éxito del tratamiento y facilitar el bienestar de la persona.

Existen fármacos y medicamentos que ayudan al paciente. Ejemplos de ellos, muy usados por los médicos, son Champix o vareniclina. También es frecuente recurrir a antidepresivos como el Brupopion. Ambos deben ser siempre tomados bajo vigilancia médica. Otra opción que a veces se alterna con las anteriores es la de recurrir a inhaladores, chicles de nicotina o al cigarrillo electrónico.

Han demostrado cierta efectividad técnicas como la hipnoterapia o la psicoterapia, para eliminar la ansiedad. Aunque más innovadora es la técnica del láser. Un tratamiento con láser, aplicado sobre puntos específicos de la cara, las orejas y las manos, activa la producción de endorfinas, las cuales bloquean la ansiedad y el estrés, consiguiendo que el paciente logre relajarse. Las endorfinas producen bienestar. Esta técnica garantiza la efectividad del 80% de los pacientes que la ha probado.

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