Beneficios para la seguridad ciudadana de los sistemas de videovigilancia urbanos y privados

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No es casual que los sistemas de videovigilancia proliferen día a día en todos los ámbitos. En un buen plan de seguridad, la verificación a través de la imagen es una garantía que puede complementarse con otros sistemas pero que difícilmente puede ser sustituida. Además, si por lo general la calidad prima sobre la cantidad, en videovigilancia no cabe duda alguna al respecto: un dispositivo adecuado, cuya ubicación esté bien estudiada y en relación con otros sistemas puede ser mucho más eficaz que muchas cámaras menos apropiadas y más caras. HighEnd Security conoce bien la importancia de realizar un estudio adecuado para implantar un sistema de videovigilancia inteligente. Hay adaptarse a las necesidades de cada caso y cubrir las áreas que lo requieran en la forma más apropiada: vigilancia nocturna, dinámica, etc.

La videovigilancia es un elemento fundamental para la seguridad privada pero va mucho más allá. Conforme estos sistemas van instalándose en más lugares se observa que tienen un beneficio acumulativo para la seguridad ciudadana.

Ventajas de la videovigilancia

A nivel particular, la videovigilancia constituye un elemento disuasorio innegable para los intrusos. El hecho de que pueda identificarse a quienes acceden en un momento determinado, simplemente tener constancia de cómo y cuándo se ha producido el acceso, ya supone un freno para quien intenta pasar desapercibido. Además, poder observar directamente lo que está sucediendo puede ser de por sí una fuente de tranquilidad en un momento dado. No hay duda de que las imágenes permiten el control de muchos factores que redundan en nuestra seguridad particular.

Cuando la videovigilancia se extiende

Curiosamente al implantar sistemas de videovigilancia en muchos lugares próximos entre sí, su efecto deja de ser simplemente acumulativo y pasa a multiplicarse exponencialmente. La disuasión aumenta extraordinariamente por el hecho de no ser quien “lo pone fácil”. Cuando la videovigilancia se implanta en zonas más amplias, estas pasan a estar mejor protegidas con independencia del nivel alcanzado por cada particular. Para los intrusos es preferible alejarse antes que buscar posibles puntos vulnerables. Cada sistema es una barrera para alcanzar el siguiente y al no ser todos iguales, es más difícil adoptar medidas para burlarlos a todos.

La videovigilancia adquiere entonces un carácter urbano, de barrio, de calle, y entonces no queda reducida solo a evitar las intrusiones sino que también ayuda eficazmente a detectar otras amenazas: agresiones, vandalismo, tráfico… son peligros que se detectan y previenen más fácilmente con el seguimiento conjunto de muchos sistemas sucesivos. Cuando existen conserjes con acceso a varios sistemas, su labor de prevención resulta mucho más eficaz pues se amplía de una imagen más o menos fugaz a un recorrido identificable. A la vez, la resolución de los delitos ya cometidos también se facilita extraordinariamente cuando pueden cruzarse imágenes procedentes de una entidad bancaria con las de otros comercios sensibles a lo largo de la calle.

La normativa actual de tratamiento y archivo de imágenes protege nuestra intimidad sin por ello disminuir la eficacia de estos sistemas. El disponerlos en nuestras propiedades, además de protegernos a nosotros mismos, ayuda a nuestros vecinos y hace nuestra vida más segura y solidaria.

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