Amnistía fiscal y regulación de impuestos en la empresa

¿Qué es la amnistía fiscal?

Se trata de una medida algo impopular que sería lanzada de forma reciente por el Gobierno y que está regulada en el Real Decreto Ley 12/2012 del 30 de marzo. El objeto de esta iniciativa era poder dar la oportunidad de que todos aquellos que no hubieran declarado ciertas rentas, las pudieran hacer sin pagar una sanción tan elevada como sería la habitual.

Digamos que es una especie de comodín a través del cual se podían blanquear ingresos no declarados con tan solo una penalización de un 10% del importe.

Ahora bien, no es tan fácil como parece. Existen toda una serie de consideraciones que se tienen que tener en cuenta, como las siguientes.

¿Quién se podía beneficiar de la amnistía fiscal?

Para poder beneficiarse de ella, el Gobierno estableció una serie de requisitos. Por ejemplo, que solo se podían inscribir aquellas personas que estuvieran obligadas a declarar los impuestos de IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas), el IS (Impuesto de Sociedades) o el Impuesto sobre la Renta de no Residentes.

Si una persona hubiera ocultado ciertos datos con esos impuestos, podría aprovechar este recurso a su favor. Sin embargo, en el caso de que la irregularidad esté relacionada con el IVA, Patrimonio, ITPAJD o el impuesto de donaciones, no podrá acogerse a ella.

Por otra parte, dentro de esta controvertida medida también nos encontramos con que se establece una cierta amnistía penal porque, según Hacienda, este tipo de actividades tendría que estar sujeta a la Ley de Prevención del Blanqueo de Capitales.

¿Cómo una empresa se podía acoger a la amnistía fiscal?

El procedimiento era presentar el modelo de la declaración 750 teniendo como plazo hasta el 30 de noviembre del pasado año 2012. Esta presentación no estaría sujeta a ningún tipo de interés o recargo, lo cual hacía de la medida algo más interesante.

También se aseguraba que, siempre y cuando se cumplieran con las condiciones anteriores, el contribuyente no tendría que abonar ningún tipo de multa, ni asumir responsabilidades ni fiscales ni penales, aunque sí que se pudieran haber producido infracciones al ocultar las rentas.

Sin embargo, debido a lo compleja que podría llegar a ser la situación, muchas pymes contrataban a asesorías especializadas en la gestión fiscal para empresas con el objetivo de que pudieran encargarse de hacer todo el papeleo.

El problema de esta amnistía es que pareció más una especie de recurso desesperado que una buena medida para poder luchar contra el fraude.

De hecho, el Gobierno reconoció que la recaudación fue la mitad de lo previsto y que, aunque sí que es verdad que logró regularizar ciertos archivos, lo cierto es que muchos medios la tildaron de auténtico desastre.

Sin embargo, muchas empresas consiguieron sanear su actividad para no tener problemas futuros con el fisco.

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